‘La locomotora…’, nuestra edición

Aquesta imatge té l'atribut alt buit; el seu nom és cobertesLokomotywaMix-1024x735.jpg
Ediciones de Lokomotywa… en diversos idiomas


Los escaneos de las ilustraciones son los proporcionados por los herederos de Le Witt y Him, a quienes agradecemos su colaboración y la información facilitada. Las imágenes se obtuvieron a partir de la copia mejor conservada, perteneciente a la edición francesa, completada en algunos detalles (como el escudo de la compañía PKP en la locomotora) con uno de los rarísimos ejemplares polacos conservados.

Nuestra intervención se ha limitado a ajustar las ilustraciones a la página minimizando la pérdida de dibujo y a retocar alguna minucia, como un par de letras de las onomatopeyas.

Imagen de los escaneos en polaco facilitados por los herederos
Edición francesa de 1938
Imagen de los escanejos en polaco facilitados por los herederos
Edición francesa de 1938
Imagen de los escaneos en polaco facilitados por los herederos
Edición francesa de 1938
Edición inglesa de 1939
Edición castellana
Imagen de los escaneos en polaco facilitados por los herederos
Edición francesa de 1938
Edición inglesa de 1939
Edición castellana
Imagen de los escaneos en polaco facilitados por los herederos
Edición francesa de 1938
Edición inglesa de 1939
Edición castellana

Las primeras ediciones de los poemas presentan algunas variantes que afectan a la ortografía, la puntuación y el uso de comillas. Luego, las variantes se circunscriben sobre todo a este último aspecto. Nosotros reproducimos el texto de la edición de referencia de la poesía de Tuwim: Wiersze, t. 2, Czytelnik, Warszawa, 1986. Solamente nos hemos permitido, como hacen otras ediciones modernas, recuperar al final de «Radio Pájaro» la palabra policja de las publicaciones de preguerra, que cambió a milicja durante el periodo comunista: este término resultaba entonces menos anacrónico y connotado que policja. Ahora ocurre lo contrario.

Para dotar nuestras versiones del vigor necesario, nos hemos apoyado en la rima y sobre todo en el ritmo, prestando atención también a otras cualidades sonoras, particularmente las aliteraciones y onomatopeyas. Si en alguna ocasión nos hemos apartado algo de la literalidad, no se debe al rigor formal, sino más bien al intento de lograr nuestro propósito principal: que el público contemporáneo lea nuestras versiones como poemas en castellano, poemas que tienen vida propia, respiran y se mueven. El texto tenía que responder a las ilustraciones, eso sí.

Al verter un poema a otra lengua es natural que se pierdan un montón de matices ligados al idioma. Por eso el traductor tiende a adoptar una actitud defensiva: «A ver cuánto puedo salvar…». Jugar a perder puede resultar muy deprimente, así que, si en el esfuerzo por conseguir un buen poema aparece algo valioso que no estaba en la letra del original, pero no daña su espíritu, conviene aceptar la ganancia inesperada. Entre versiones alternativas de un verso, siempre hay que optar por la que mejor se adapte al objetivo principal. Por eso, por ejemplo, en «La locomotora» aparece una astronave apenas plausible desde el punto de vista cronológico, pero más eficaz que otras opciones, por simple, inesperada y acorde al contexto hiperbólico del original.

Al margen de nuestro eventual acierto, donde seguro que el poema queda a salvo es en su versión original, que incluimos en la edición. Esperamos que eso alegre tanto a quienes conocen la lengua polaca como a los que no; como mínimo, ayudará a tomar conciencia de los manejos que hay detrás de un texto impreso, que es aprender a leer más y mejor.

‘La locomotora…’, nuestra edición

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Ediciones de Lokomotywa… en diversos idiomas


Los escaneos de las ilustraciones son los proporcionados por los herederos de Le Witt y Him, a quienes agradecemos su colaboración y la información facilitada. Las imágenes se obtuvieron a partir de la copia mejor conservada, perteneciente a la edición francesa, completada en algunos detalles (como el escudo de la compañía PKP en la locomotora) con uno de los rarísimos ejemplares polacos conservados.

Nuestra intervención se ha limitado a ajustar las ilustraciones a la página minimizando la pérdida de dibujo y a retocar alguna minucia, como un par de letras de las onomatopeyas.

Imagen de los escaneos en polaco facilitados por los herederos
Edición francesa de 1938
Imagen de los escanejos en polaco facilitados por los herederos
Edición francesa de 1938
Imagen de los escaneos en polaco facilitados por los herederos
Edición francesa de 1938
Edición inglesa de 1939
Edición castellana
Imagen de los escaneos en polaco facilitados por los herederos
Edición francesa de 1938
Edición inglesa de 1939
Edición castellana
Imagen de los escaneos en polaco facilitados por los herederos
Edición francesa de 1938
Edición inglesa de 1939
Edición castellana

Las primeras ediciones de los poemas presentan algunas variantes que afectan a la ortografía, la puntuación y el uso de comillas. Luego, las variantes se circunscriben sobre todo a este último aspecto. Nosotros reproducimos el texto de la edición de referencia de la poesía de Tuwim: Wiersze, t. 2, Czytelnik, Warszawa, 1986. Solamente nos hemos permitido, como hacen otras ediciones modernas, recuperar al final de «Radio Pájaro» la palabra policja de las publicaciones de preguerra, que cambió a milicja durante el periodo comunista: este término resultaba entonces menos anacrónico y connotado que policja. Ahora ocurre lo contrario.

Para dotar nuestras versiones del vigor necesario, nos hemos apoyado en la rima y sobre todo en el ritmo, prestando atención también a otras cualidades sonoras, particularmente las aliteraciones y onomatopeyas. Si en alguna ocasión nos hemos apartado algo de la literalidad, no se debe al rigor formal, sino más bien al intento de lograr nuestro propósito principal: que el público contemporáneo lea nuestras versiones como poemas en castellano, poemas que tienen vida propia, respiran y se mueven. El texto tenía que responder a las ilustraciones, eso sí.

Al verter un poema a otra lengua es natural que se pierdan un montón de matices ligados al idioma. Por eso el traductor tiende a adoptar una actitud defensiva: «A ver cuánto puedo salvar…». Jugar a perder puede resultar muy deprimente, así que, si en el esfuerzo por conseguir un buen poema aparece algo valioso que no estaba en la letra del original, pero no daña su espíritu, conviene aceptar la ganancia inesperada. Entre versiones alternativas de un verso, siempre hay que optar por la que mejor se adapte al objetivo principal. Por eso, por ejemplo, en «La locomotora» aparece una astronave apenas plausible desde el punto de vista cronológico, pero más eficaz que otras opciones, por simple, inesperada y acorde al contexto hiperbólico del original.

Al margen de nuestro eventual acierto, donde seguro que el poema queda a salvo es en su versión original, que incluimos en la edición. Esperamos que eso alegre tanto a quienes conocen la lengua polaca como a los que no; como mínimo, ayudará a tomar conciencia de los manejos que hay detrás de un texto impreso, que es aprender a leer más y mejor.